Llega ese momento en que el tiempo nos sonríe y nos da la oportunidad de mirar al pasado con calma y prudencia. Lo que hemos logrado escribir en este Cuento sin fin, simplemente no tiene palabras. Solo salen sonrisas cuando recuerdo hace un año el lanzamiento de ‘Vacaciones al Amor’, donde tuve la oportunidad de reírme del duelo y darme el lujo de hacerlo con personas que empezaron a creer en esta historia. Ustedes, que siguen a mi lado contando y cantando a pulmón todas esas historias que logramos compartir, hoy y con la colaboración de las religiones y científicos crear un sonido sin fin, solo les puedo decir: “Gracias por no dejarme ser un asistente de mercadeo más”.
El día que compuse “Vacaciones al Amor”, pasaron unas horas para que el corazón dejara de reaccionar de euforia y, con las fuerzas que se aferra el terror a una almohada, éste empezara a caer en cuenta que no había marcha atrás. “Volver Duele” fue entonces aquel desahogo que logró tomarse en serio, la imposibilidad de crear un escenario alternativo posible (en otra dimensión) de regresar felicidades pasadas, aceptando cerrar el libro de un amor que pronunció “Final, final, no va más”.
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