El regreso del que nunca se fue

Oriundo de Bucaramanga, Santander, Efraín Ardila Arenas (Efra Ardila, con cariño, o Efrardila, para los perezosos) creció en una familia donde la música se dividía entre los casetes de sus padres, los gritos en los cuartos sus hermanos mayores (no se malentienda, por favor) y su primer radio. Entre “Pueblito viejo”, “Mi abuela” y “La Bilirrubina”, se pasaba los días cantando acompañado de pistas, pues no tuvo las agallas de tocar el piano hasta que su primera novia tuvo las agallas de dejarlo. Así, empezó a sacar canciones e interpretarlas por obligación en reuniones familiares y con gusto en fiestas de amigos. 

Cuando se cansó de no poder cantar exactamente lo que quería contar, se dedicó a componer. 

Compuso durante toda la universidad y sacó un primer disco con su primera banda. No pasó nada. Después, se lanzó de solista e hizo un disco lleno de sonidos electrónicos y del momento. No pasó nada. Se marchó a México y se dedicó a componer para otros artistas de diferentes países. Han pasado cosas. Ahora, con esos frutos, ha tomado la decisión de hacer la música que quiere, con las letras que nadie canta y el sonido con el que creció y seguirá creciendo

 

Ya está invitado a oír, sentir y moverse con este Pop­Folk.

Siga. él mismo lo atiende.


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